Y con otro trago más otra nueva sensación. De libertad, de bienestar, de seguridad. Qué mas da, otra sensación. Nos hace saber que estamos vivos, nos hace sentir que lo estamos. Y lo sientes muy adentro, en el estómago.
Miras a tu alrededor y ves esas cálidas sonrisas conocidas, tantos años juntos ya... Lo recuerdas, sonríes cariñosamente a tus amigos, y empezáis a bailar como nunca. Las imágenes llegan lentas a tu cerebro, borrosas, ves como cuerpos saltan a tu alrededor, y cuando quieres darte cuenta estás saltando tú también. Y te dejas mecer por un ritmo metódico que nunca termina...
Después es todo oscuro, y sucumbes a un sueño profundo del que nunca podrías escapar. Un camino empieza, y montas en una nube blanca, perfecta y suave, que te lleva por sendas nunca visitas por otros ojos, donde recorres cada momento de tu vida de hace unas horas, tu película, titulada "tus últimas horas de vida". Y es tu cerebro que lucha por sobrevivir y te informa de que podrías haber muerto, podrías no despertar de esa oscuridad que se ha apoderado de ti. Ya es tarde...
Es de día, una gota resbala por tu frente. Estás vivo. Estás en casa, en tu cama.
Y lo único que te preguntas es... ¿Cómo coño lo hice?
No hay comentarios:
Publicar un comentario