Quizá por buscar hablar de él no pueda hacerlo. Es lo que siempre suelen decir, "cuando menos lo esperes... aparecerá". Y eso, en la vida de un/a romántico/a empedernido/a, es una eternidad. ¿Cómo dejar de esperarlo? Supongamos que es tan bello como lo pintan, entonces, ¿cómo no querer sentirlo?
¡Si es la sensación más bella de la tierra y a su vez la más terrorífica!
Yo no conozco mucho sobre el amor, y de hecho creo que todo lo que sé es porque en algún momento quise conocer y explorar, así que mi mente decidió querer. Y me preocupa, porque eso no concuerda con lo que las películas de amor dictan... <<El amor llega y no lo esperas, es indomable y si decide anidar en tu alma ni la más cuerda mente consigue desalojarlo>>
Bien pues creo que en mi caso es todo lo contrario.
Es mi mente (cuerda o no) quién decide que quiere que un amor indomable anide en el fondo de mi alma. Pero nunca ha ocurrido. Y los intentos han fracasado una y otra vez. Como si el amor fuere transportado por pájaros que se posan en mi interior, donde nunca descargan ni perduran... Como si el destino decidiese mantenerme fríamente cuerda, mantenerme lista para afrontar lo que la vida me depare. Fría, sensata y sola.
¿Puede haber algo peor?
No hay comentarios:
Publicar un comentario