Hoy no sabría escribir, no tengo razones para hacerlo. Lo más importante es tener algo sobre qué hablar ¿no? Y podría esconderme en varios temas interesantes a la hora de hablar, como el racismo, la pena de muerte, el aborto libre, la mierda que viste las calles, etcétera. Hay muchísimos. Pero ninguno me saldría del corazón.
Por eso hoy no sabría escribir, pues siento que mi corazón está anestesiado. Ausente, únicamente bombea sangre y ya. Y me sorprende porque antes, a cada latido enviaba a través de mis venas una imagen a mi cerebro. Y mi cerebro reaccionaba, y lo hacía latir más fuerte.
Pero hoy ya no, ¿por qué?
Podrás decir que ya te olvidé,
decírmelo, culpándome por ello,
mas no estés tan seguro caballero,
pues mañana mi corazón recuperaré,
éste, con fuerza gritará
¡estuve descansando,
puñaladas y malestares me obligaron,
me estaban retando,
y que tus manos cuidaron,
como nunca,
de todo mi encanto,
noche tras noche, quizá no tanto
más nuestras bocas se han ido probando
el cariño que me falta lo tiene tu sonrisa,
y perdóname si no sirvo al compromiso
pero prometo cuidarla bien y sin prisa
porque mi amor se forja con los días
más desesperaste al ver que no cumplía,
tranquilo,
lo nuestro fue más de noches.